Periodismo Colectivo
Imponderabiliamagazine
Pareciera que están de “moda” o que en verdad se acerca el vaticinio maya, y es que los sismos ocurren con mayor frecuencia e intensidad, basta con citar el del pasado jueves 7 de abril, mismo que despertaría a una gran parte de los desvelados jóvenes de la Fes Aragón del turno vespertino, mientras que a los cursantes del turno de la mañana los obligaría a desalojar sus aulas y estrenar las poco estéticas escaleras nuevas. Pero el modesto movimiento terrestre ocurrido en nuestra urbe no es aislado, sino lo contrario, nos hace recordar espontáneamente con temor los recientes acontecimientos trágicos del último año y medio, sobre todo en lugares como Haití, Chile o Japón, y si nos vamos más hacia atrás el que afecto en 1985 a nuestro país.
Debido a estos frecuentes sucesos surge la exposición denominada zona sísmica en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, con la finalidad, más que de conmemorar la tragedia del 19 de Septiembre, generar una serie de reflexiones a partir de la devastación y la creación de una nueva cultura cívica dirigida aquellas generaciones que saben poco o nada del terremoto, y con ello la asuman como parte de la historia de su ciudad.
Entre las pláticas que se oyen en la biblioteca, en la explanada, baños o en los mismos salones de la FES en torno a este tema, se muestran índices de que pocos son los jóvenes preparados para un desastre de esta naturaleza, tal vez entre las preocupaciones escolares, laborales y hasta amorosas se nos olvida o volvemos indiferentes al contexto histórico en el que estamos y que debiera ser de alerta y prevención.
La catástrofe de septiembre del 85, es percibida a través de las fotografías que nos transportan a la época. En las imágenes aparecen desde los multifamiliares, como el Nonoalco-Tlatelolco o el Juárez, hasta edificaciones como el Ángel de la Independencia o los lujosos hoteles, todos ellos quedando en ruinas.
Los testimonios de vecinos que vieron perdidos a sus familiares y amigos son una importante crónica para el conocimiento de este luctuoso día en la memoria de los mexicanos, el material audiovisual retrata detalladamente el sentir de los afectados y genera una empatía con los que no estuvimos presentes.
La muestra que perdurará hasta agosto del presente año, busca en el visitante vincular una pequeña historia individual a la historia de todos, más que un ejercicio estético o artístico busca recuperar la memoria a través de imágenes, materiales audiovisuales y documentales hechas por vecinos y testigos del temblor, más que por artistas, mostrar cómo no fue el Estado sino la población quien cargo con la responsabilidad de la emergencia y a partir de ahí se creó una amalgama de solidaridad entre los ciudadanos.
La exhibición irónicamente es contemplado por muchos jóvenes de la zona de Tlatelolco que tal vez ni siquiera habrían nacido en aquel año del 85, como mucha de la población aragonesa que está dentro de estos rangos de edad, sin embargo, a quienes lo vivieron y lo observan en esta exposición sirve para reflexionar y enfrentar el hecho ya con la distancia que dejó el tiempo.
Zona sísmica se convierte en una interesante muestra de lo que está latente en nuestra metrópoli, alude a que la Cd. de México está ubicada en un sitio donde los temblores son comunes, y más que mostrar el fatalismo expone de qué manera la propia sociedad tomó el control de la emergencia en sus manos a partir de este hecho, cómo el hervidero de ideas y acciones fueron capaces de hacer la diferencia y creó una zona de movimientos, una zona sísmica.
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